Mamá y trabajadora

Antes de ser madre nunca le presté atención a los permisos que tenemos los padres para poder cuidar de nuestros hijos ni a la tan sonora “conciliación familiar”. Antes de ser madre, hasta me parecía ideal tener esos meses de baja maternal para estar con el bebé para luego dejarlo en una guardería o al cuidado de abuelos / niñeras. Pero todo eso cambió en cuanto nació mi solete grande… 16 semanas sólo??? Es un período de tiempo muy escaso para cuidar a un ser tan indefenso. Es curioso que pasen más tiempo dentro de nosotras, que lo que nos permiten tenerlos fuera. Con 16 semanas, estamos empezando a conocernos y entendernos bebé y madre. En realidad, pienso que esas 16 semanas, se conceden, no con la idea de cuidar al bebé, sino para que la madre se recupere del parto y vuelva de nuevo totalmente “sana” a su puesto de trabajo.

Así que llegado el momento, me informé de todas las opciones que tenía para evitar separarme tan pronto de mis bebés. No voy a enumerarlas, porque en un post reciente, lo hizo estupendamente Mamá Lanuguita en su blog. El cual os animo a visitar si os apetece estar bien informadas.

En mi caso, me decidí por la excedencia. Con el mayor fue sólo de 6 meses… ahora me arrepiento de no haber optado a más, pero para entonces, la situación laboral de mi empresa, amenazaba despidos y bueno, no quise tentar a la suerte. Conseguí juntar las vacaciones del año en que nació con las del siguiente año, más los días de lactancia, cubriendo sus primeros 6 meses y con la excedencia, llegué a cubrir su primer año con él. Desde luego, ese tiempo, ningún dinero lo paga y es una pena que no todas las madres, por su situación económica puedan disfrutarlo.

Con el pequeño, solicité una primera excedencia de 7 meses, hasta que cumpliese el año, pero acercándose la fecha de incorporarme, sentía que no es lo que quería, que aún necesitaba estar más con él. Además hicimos baby led weaning y quería ser yo quien le acompañase en las comidas, así que solicité la ampliación de la excedencia hasta el año. Pero el tiempo pasa rapidísimo y hoy, 31 de julio, ya mi excedencia se acabó y he tenido que incorporarme al trabajo.

Un trabajo que antes tenía un horario intensivo, perfecto para poder disfrutar toda la tarde de mis pequeños, pero que alguna cabeza pensante, decidió que sería mejor, partir en mañana y tarde (obviando todos los estudios que hablan de la mejoría de la productividad, sentimiento de compromiso del trabajador, etc con la intensiva) así que he tenido que recurrir a otra medida de conciliación, renunciando de nuevo a una parte de mi salario, reduciendo la jornada laboral, para seguir disfrutando de esa jornada intensiva. Y aún así, no podré llevar a mis hijos al colegio, salvo cuando tenga vacaciones, no podré asistir a las reuniones del colegio, que son siempre por la mañana y salvo que los deje en el comedor, no podré ir a recogerlos a la salida del colegio.

Todo eso, me da muchísima pena. Como me dio cuando tuve que separarme por primera vez de mi solete mayor. No me da vergüenza reconocer, que la noche anterior a mi vuelta al trabajo, me la pasé llorando por la tristeza que me ocasionaba, el pensar que ya no estaría las 24 horas con él, que ya no sería yo quien viese al despertarse, no sería yo quien viese sus primeros gateos, sus primeros pasitos… Y sé que habrá todo tipo de opiniones que me entiendan y otras que piensen que es una tontería, puesto que existen mujeres que reciben su incorporación al trabajo como agua de mayo, porque es la maternidad lo que les agobia y no el tener que separarse de sus hijos. Y ni ellas son peores madres ni yo soy menos mujer por haber querido dedicar esta etapa de mi vida a ser mamá, más que a ser mujer trabajadora.

Reflexiones de una mamá recién incorporada a su trabajo tras un año de excedencia, que para quien no lo sepa, es un permiso NO remunerado, que no he estado de vacaciones, ni he tenido un chollazo… como más de una vez he tenido que oír.

 

 

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10 thoughts on “Mamá y trabajadora

  1. Como bien dices la excedencia es un permiso no remunerado, no un chollo ni unas vacaciones. Tomarla implica un sacrificio económico y profesional que no se valora, parece que como te quedas en casa con tu bebé estás como quieres. Evidentemente el esfuerzo queda compensado con creces al poder vivir cada etapa y cambio de nuestros hijos pero no es fácil ni cómodo. Muchas gracias por tu mención al post, me alegra saber que puede ser útil. Muchísimo ánimo con la vuelta al trabajo. Un besito.

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    1. Es cierto que el tiempo vivido con nuestros bebés compensa muchísimo el no cobrar, al igual que la reducción de jornada. En nuestros casos porque nos lo hemos podido permitir pero la pena es que eso no es lo común.

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  2. Será que estoy muy ñoña con mi cercana vuelta al trabajo pero aquí otra que ya llora cuando se va a la cama pensando en dejarlo “solo”. Yo también he disfrutado la excedencia a su lado y siento muchísimo tener que ponerle fin ya, y además hacerlo como tú dices con una reducción de jornada para poder conciliar. Mucho ánimo con la vuelta 😘

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    1. Gracias! La verdad que no entiendo por qué nadie valora slargar la baja maternal aunque no sea cobrando el 100% y sin embargo están ampliando las paternales. Que estoy totalmente de acuerdo con ellas ya que los padres son también muy importantes y tienen el mismo derecho a disfrutar de sus hijos… pero si lactamos… es muy complicado!

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  3. Te entiendo perfectamente. Yo tengo ganas de reincorporarme al trabajo, pero peroa la vez no sé si me apetece dejar el enano en la guardería tan pequeño. Estaba pensando en esoersr hasta el año que viene e ir viendo. Afortunadamente nosotros no necesitamos un segundo sueldo y aquí las medidas de conciliación son enormes, por lo que tengo muchas opciones para poder incorporarme y disfrutar de él a la vez

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  4. Qué triste es como están las cosas en este país. Ya sabes cómo es mi situación, deje al primero antes de las 16 semanas porque justo encontré un trabajo. Y es muy doloroso. Nunca tuve opciones de reducciones, excedencias ni permisos para ir a una reunión del colegio. La segunda me vino sintrabajo y decidí quedarme así para no perderme todo lo que me perdí con el primero. No lo cambio por nada del mundo. Creo que es mejor vivir más apretados pero sabiendo que mis hijos están conmigo. Lo que odio es la gente que dice, yo no puedo faltar al trabajo para una reunión del niño. (Es un ejemplo) en muchos casos el tipo de trabajo no lo permitirá. En muchos otros, nos hemos acostumbrado a que vivimos para trabajar y no trabajamos para vivir. Y eso es lo realmente triste.

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  5. Exactamente Jessica, nos han metido la idea de que vivimos para trabajar… nos preparan para trabajar y si tienes hijos allá tú, apáñatelas como puedas y como llegué a oir a un jefe… los hijos son para los fines de semana. Yo era algo que tenía muy claro antes de ser mamá, que cogería excedencia y si mi horario de trabajo no era compatible, reduciría jornada, pero como tú dices, no siempre eso es posible, porque no te lo facilitan según qué trabajo y empresa.

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