Soy el hermano mayor

Sobre mi experiencia en la bimaternidad, os conté cómo sentí yo con la llegada del segundo bebé; las lecturas que nos ayudaron a trabajar su llegada con el mayor como El Niño Nuevo;Será un Bebé   y hoy os quiero contar cómo pienso que lo vivió mi solete grande. Digo pienso, sí, porque sólo él sabe lo que realmente sintió, las emociones que experimentó y sigue experimentando, porque una vez que nace el segundo, se es hermano mayor para toda la vida.

Recuerdo un fragmento de uno de los libros de Carlos González donde nos hablaba de un símil que me pareció estupendo para poder comprender lo que podrían sentir nuestros hijos con la llegada de un hermano y algo hizo clic en mi cabeza. Nos venía a invitar a imaginar que de repente un día nuestro marido llegaba a casa con una nueva mujer, mucho más jóven, a la que todo el mundo quería conocer; nuestra familia, amigos y círculo de allegados decían lo bonita que era y nos explicaban que la teníamos que querer porque sí, porque teníamos que convivir con ella ya que no se iba a marchar y que teníamos que compartir todo lo conocido hasta el momento con ella. Que nuestro marido la besase, la abrazase, durmiese con ella… ¿os lo podéis imaginar? Yo hice un ejercicio de intentar experimentarlo y es duro… pues eso es lo que pueden sentir nuestros hijos. E intentar gestionarlo sin desquiciarnos por sus comportamientos, es a veces muy complicado, más si le sumamos la falta de sueño y el descontrol que conlleva ser de nuevo mamá.

Tras la amenaza de parto prematuro, tuvimos que poner un poco de distancia en nuestra relación madre-hijo: El tiempo que estuve ingresada, que fue una semana más luego la vuelta a casa con reposo absoluto, hizo que su relación con papi se volviese más intensa y se acostumbró a hacer muchas cosas ya solo con papá. Hasta el punto de que en nuestro reencuentro tras el ingreso, no se atrevía a acercarse a mí, era entre vergüenza y temor. Por una parte pensé que vendría bien eliminar la dependencia que podría tener de mí y así no echase tanto en falta mi acompañamiento con la llegada del bebé pero que por otra parte, agravaban su deseo de estar más tiempo con mami, tiempo del que luego no dispondría al nacer el pequeño.

Al principio pensamos que lo estaba llevando muy bien, daba abrazos a su hermanito, siempre quería cogerlo, ayudar cuando estábamos con él, pero lo cierto es  y revisando las fotos, me doy cuenta de que  los celos estuvieron muy presentes (montarse en el carrito a la mínima oportunidad, volver a necesitar tener su gasita cuando ya la había dejado, por ver que el bebé tenía una) y que en la actualidad siguen y ya se muestran con mayor claridad. Peleas, empujones con rabia, como no pierde detalle si estoy haciendo algo con el pequeño, berrinches por el simple hecho de cuál de los dos se sienta al lado de mamá…

Cuando nació el hermano, él estaba feliz porque mamá le podía llevar al colegio muchas mañanas pero ya no era toda la atención para él y eso que siempre intentamos que en cuanto se durmiese el bebé dedicarle el 100% del tiempo, pero no era suficiente.

Si cuando nace tu primer hijo, aprovechas esos ratos en los que duermen para poner lavadoras, ducharte, intentar descansar… cuando nace el segundo, vuelves a necesitar esos momentos libres de bebé, pero sumándole que necesitas también poder ofrecer tiempo “de calidad” para el hermano mayor. Y la percepción que ellos pueden tener es: ahora mami está con el bebé, se duerme y ya podrá jugar conmigo! pero mami, se va a la ducha, mami ahora se pone a hacer la comida, mami ahora se pone a tender la ropa… cuando acabe jugará conmigo! bien jugamos! pero ya se despertó el bebé y otra vez quiere teta! Mami no ha jugado apenas conmigo, está todo el rato con el bebé.

Luego las visitas, familiares y allegados, no ayudan. Todo el mundo muestra su interés por el recién llegado y, ellos, los hermanos mayores captan enseguida que no son el centro de atención y que la visita no es como antes, exclusiva para él.
Recuerdo aquellas primeras vacaciones con los dos,  que marchamos al pueblo. Allí ya fue el detonante y creo que donde peor lo pudo pasar. No había día que saliéramos a la calle y las vecinas del pueblo nos parasen el carrito y le hiciesen mil arrumacos al bebé, se alegrasen de lo bien criado que estaba, de lo rico que era, de lo simpático que era… y todos los halagos que te puedes imaginar para un bebé, para después de un buen rato adorándole, se percatasen de la presencia de otro niño… y escuchar entonces la típica frase de “aaaaah no, pero tú eres muchísimo más guapo! más grande!” seguida de la pregunta ¿Tiene mucha pelusilla? Nooooo qué va mujer! Sólo se mete por delante del carro para ser bien visible y que le digas algo, porque es así de simpático…

En la otra balanza de los episodios de celos, están los momentos de juegos juntos, de su verdadero papel de hermano mayor, enseñando a su hermano sus cuentos, leyéndoselos, y acompañándolo en los descubrimientos que el pequeño va haciendo y que él ya ha tenido la suerte de haberlo hecho y por tanto, tiene ya un grado de experiencia.

Lo curioso y el descubrimiento que me ha dado la bimaternidad es que cuando el segundo hijo es un bebé, quién muestra más celos es el mayor, pero a medida que el pequeño va creciendo, éste tiene a su vez celos del mayor, y quizá de manera más descarada, porque hasta el momento ha visto que mamá estaba siempre para él, mientras necesitaba que cubriese sus necesidades básicas, y en el momento, que va ganando autonomía y ve que ya no tiene a mama en exclusiva, intenta asegurarse su lugar cerquita de mami.  Gestionar los celos por tanto, se convierte en un doble reto.

Ahora estoy teniendo la suerte de disfrutar de un curso con Lee de BabyTribu: “Conflictos Entre Hermanos” donde espero aprender mucho para gestionar esas riñas y peleas que surgen entre ellos de la mejor manera.

¿Cuál es vuestra experiencia? Estaré encantada de que las compartáis conmigo.

 


12 respuestas a “Soy el hermano mayor

  1. Dios mío, totalmente de acuerdo contigo, me he sentído como si estuviera leyendo mi propia historia, en tiempos y vivencias, es muy duro, yo ahora noto esos celos muchísimo más y como bien dices por parte de las dos.
    Tienen momentos muy buenos y bonitos pero casi siempre acaban pegándose o diciéndose cosas feas, me preocupa bastante la mayor que me ha llegado a decir disparates como por ejemplo que no la quiere, que bien estamos cuando ella no está o que desearía que no estuviera y eso me parte el alma aunque pienso que es bueno que muestra sus sentimientos si es lo que siente en ese momento, en fin…. Espero que compartas alguna técnica del curso que falta me hace😂

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    1. Ay Eva, si es que tenemos que hacer terapia juntas que vamos a la par! Esos sentimientos de la mayor son normales y seguro que lo estás haciendo genial. Ánimo que nadie nos dijo que fuera fácil. Un abrazo fuerte!

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  2. Me encantó el post eso me paso a mi con mis 2 mayores que se llevan 2 años justos de edad. Hay que saber lidiar con todo aunque a veces es difícil, la maternidad sin duda de un ir aprendiendo a superar dificultades com amor y paciencia. Me encantó leerte

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  3. La verdad es que los dos peques míos ha sido un tira y afloja, porque cuando ya al mediano parece que se le ha ido pasando, es el pequeño el que está mostrando celos también, igual que lo que te ha pasado a ti con los tuyos. Pero menuda paciencia hay que tener 😅

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